El profesor Esteban Giméne de 75 años, 50 ligado a la radiofonía, 13 libros editados y una lista reveladora: los 10 errores más comunes de los comunicadores de radio hoy.

“El número uno, el más común que relevé en años de escucha: los conductores dicen ‘la primer’, en lugar de ‘la primera’”, suelta apasionado. “En segundo lugar, una redundancia: la expresión ‘hace dos años atrás’, en lugar de ‘hace dos años, o dos años atrás’”.

La “planilla” continúa con “hubieron pocos manifestantes” (“el verbo haber es impersonal en ese caso y lo correcto es ‘hubo’”) y las frases “las 24 horas del día, los 365 días del año” (“de más están día y año”).

“Una expresión que se está poniendo de moda incluso en series de TV y preocupa es al referirse a palabras como ‘agua, águila, área, arma’. ‘Están buscando ese arma’. Es ‘esa arma’. Arma es femenino, pero solo no puede decirse la arma”, continúa.

Más “horrores” del éter: “Números terminados en uno y con sustantivo femenino. Se escucha decir ‘treinta y un. O trentiún’, omisión del diptongo. Es ‘treinta y una personas’. Así como no decimos ‘las mil y un noches’, es ‘mil y una’”, explica. También es muy común que alguien te diga ‘por más que nosotros querramos’. No existe ‘querramos’, es con una erre. Sí existe ‘querremos’”.

En octavo puesto, la confusión se da en el ámbito de los autos. “La industria es ‘automotriz’ y el mercado es ‘automotor’ y no al revés. Concordancia de género. Hay que recordar que todo lo que terminado en ‘triz’ es femenino, como actriz y emperatriz”.

Giménez coloca en el noveno puesto a un error común que cometen los abogados en radio: cónyugue. “En realidad es cónyuge, directamente g y e. También muchos profesionales indican: ‘Mi cliente no se profugó’. Es fugarse o estar prófugo”.

En el décimo puesto: “La confusión del pretérito indefinido de los verbos terminados en ducir, como reducir y conducir. Lo correcto es ‘reducimos’ si es presente y ‘redujimos’ si es pasado”.

Nacido en Chivilcoy, criado en San Telmo y San Cristóbal, maestro de grado por más de 30 años, “El Profe de los medios” ostenta un profesorado de Castellano y Literatura. Se jubiló como asesor literario de Canal 7.

“Melómano y admirador de grandes orquestas”, en 1969 ingresó como musicalizador a Radio del Plata y nació su idilio con los medios. “Armé muchas listas musicales para Nora Perlé y Nucha Amengual. Tenía un gusto medio exquisito para la música. Me fui mezclando con Juan Alberto Badía, Víctor Sueiro. El espíritu docente que llevo dentro hizo que ya empezara con ‘esto no se dice así, sino asá’”, cuenta.

“Un día, conducía Eduardo Lorenzo (Borocotó Jr) y el productor era Enrique Giraldez. Yo les digo: ‘Habría que difundir que la gente dice dos años atrás y el atrás está de más’. Y me contestaron: ‘¿Te animás a hacerlo frente al micrófono?’. Esa primera vez tuvo una gran repercusión y quedé fijo en el programa. Después pasé a América en 1983 como jefe de discoteca y seguí con intervenciones como jefe del idioma”.

De emisora en emisora, un día llegó el turno de la pantalla chica. “En un bar me cruzaba con Roberto Peregrino Salcedo, autor de los libretos de Juan Carlos Altavista. Y en una oportunidad le hice una corrección. ‘Ojo que algunas cosas que dice Minguito están bien. Por ejemplo: cuando dice orgia y no orgía está bien, porque tiene dos acentuaciones’. El tipo se quedó absorto”, se ríe Giménez. “¿Te animás a hacer esas correcciones en el programa?, me preguntó. A partir de allí iba al ciclo de Radio El Mundo una vez por semana. 1986/87. Después Mingo pasó a Teleonce y me dijeron: ‘Tenés que estudiarte esto y venir porque vamos a hacer una escuelita en tele’. Los ensayos eran impresionantes. Altavista no tenia memoria para los libretos, tenía carteles pegados a las cámaras. Y me decía: ‘¿Cómo hacés viejo para estudiarte la letra?’”.

En Badía y compañía, Giménez hacía sus contribuciones al idioma con una escena de tres minutos en la que un grupo de actores se expresaba incorrectamente y la escena era corregida. A Gerardo Sofovich le gustó tanta la idea que incluyó el juego “el buen uso de nuestro idioma” en su ciclo. “Al día de hoy me paran por la calle y me dicen: ‘Aprendí con usted el dequeísmo’”.

Mitre, FM Uno, Rivadavia, Continental. Ahora hace de las suyas en FM Cultura 97.9, en “Asuntos propios”, ciclo que conduce Enrique Matavos, los martes de 10 a 11. No puede con su compulsión y regala una corrección más de su ranking: “Los periodistas deportivos dicen meñiscos con eñe, y en realidad se dice meniscos”.

-Minguito le decía maniático textual. ¿Usted como se define?

-Obsesivo, pero la obsesión conlleva a algo negativo. Mejor: un perfeccionista del idioma. Los de virgo somos puntillosos, prolijos. A veces me critican y me dicen: “Bueno, qué tanta academia”. Pero considero que la Real Academia es como los semáforos. Si no estuvieran los semáforos, todo sería un caos. Si no rigiera la Real Academia, cada uno hablaría como quisiera. Es importante respetar por lo menos las normas básicas.

-¿Considera una falta de respeto el mal uso de la lengua?

-Sí, una falta de respeto al oyente. O al lector en caso de la gráfica. Los periodistas no saben que están haciendo docencia.

-¿Son orgullosos los comunicadores a la hora de reconocer sus errores lingüísticos?

-Un poco. Una vez estaba en un programa de Canal 13 y una ecónoma dice “vamos a preparar los utensillos”. Le expliqué que utensilio es como domicilio, auxilio. Y me miró con cierta sorna. He perdido saludos por corregir. Hoy corrijo y mañana me dan vuelta la cara.

-¿El nivel lingüístico radial es aceptable?

?-Técnicamente no es bueno, es aceptable. El léxico es limitado, falta sinonimia, se falla en la búsqueda de términos aceptados. Y acá se mezcla la lingüística con el buen gusto. Me molesta que por más que un periodista hable bien diga “me chupa un huevo”. Me choca. Prefiero un eufemismo que la grosería. En ese sentido no me gusta el nivel.

-¿Y en comparación a la televisión, el nivel radial es más elevado?

-Es un poquito más elevado, pero… se me ocurre que en las escuelas de locución y periodismo en los institutos dan el tema del idioma como sabido, porque se supone que se llega de la escuela primaria o secundario bien. Hay de todo: están los que se ofenden y los que toman recaudos. Hay un relator que es capaz de llamarme antes de un relato para preguntarme si tal frase está bien armada.

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