Uno de los principales retos de los desarrolladores de tecnología móvil es conseguir cargas más rápidas de las baterías. Uno de los proyectos más recientes al respecto se ha llevado a cabo en la prestigiosa Universidad de Cambridge, y ha conseguido un récord: reducir la carga completa a seis minutos.

Cuenta el portal andro4all que los ingenieros responsables del proyecto han usado un nuevo tipo de polvo que no explota al cargar la batería rápidamente. Esta tecnología podría aplicarse también a los coches eléctricos.

La compañía que financia esta investigación está empezando a trabajar en la creación de estos polvos, y tiene prevista una producción potencial de 1.000 toneladas diarias. El objetivo es sacar al mercado esta tecnología en 2020.