De todos los elementos que utilizamos a diario, ¿cuál es el que nunca dejamos de lado, de noche o de día?

¿La billetera o cartera? ¿el reloj? ¿la tarjeta Bip?.

No, es el celular. Y de hecho, estudios señalan que rara vez lo abandonamos.

De acuerdo a una investigación realizada en EE.UU. en 2019, un usuario revisa su teléfono unas 96 veces diarias -una vez cada 10 minutos-, un 20% más que la última encuesta hecha hace dos años.

Usamos el celular en todos lados: la cocina, la micro, el trabajo, hasta en el baño.

A pesar que la piel humana está naturalmente cubierta de microbios que no tienen consecuencias negativas para la salud, a menudo traspasamos cualquier microorganismo a nuestro dispositivo móvil. Una fuente de gérmenes que llevamos a cualquier lugar.

Pensemos en las superficies que tocamos durante el día: el pasamanos del metro, interruptores de luz, controles remotos, el escritorio, puertas de baños.

Todas las bacterias recogidas durante nuestras actividades diarias terminan en un sitio en común, que no pocas veces nos llevamos cerca del rostro, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, que encontró que las personas se tocan la cara unas 23 veces por hora, o 368 veces al día.

Y lo más probable es que no limpiemos el teléfono con frecuencia, o de la manera correcta.

En el caso del coronavirus -o cualquier otra infección-, de acuerdo al Centro de Control y Prevención de Enfermedades, debemos evitar el contacto cercano con personas enfermas, no tocarnos los ojos, la nariz y la boca, cubrirnos con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego botarlo a la basura, limpiar bien nuestras manos y usar mascarilla.

Pero, ¿qué logramos con extremar los cuidados si un elemento tan básico como el celular es más sucio que un inodoro?

Caldo de cultivo

Los estudios pueden variar, pero lo que sí sabemos es que los microorganismos existentes en la superficie y todos los pequeños agujeros del dispositivo que tal vez estás utilizando para leer esta nota, es entre 6 y 10 veces más sucio que un inodoro.

Así lo demuestran investigaciones de 2011 y 2012, que no sólo destacan el papel de estos aparatos en la falta de higiene diaria, sino que detallan lo que podemos encontrar.

Porque a pesar que el 95% de los usuarios afirman haberse lavado las manos con jabón, en el 92% de los teléfonos y el 82% de las manos se encontraron rastros de bacterias.

Y no cualquier tipo: el 16% de las manos y el 16% de los smartphones albergaban E. coli, una bacteria de origen fecal.

La misma asociada con trastornos estomacales y que se ha visto relacionada con graves casos de intoxicación alimentaria.

Esto se incrementa en el caso de los adolescentes, cuyos teléfonos pueden albergar hasta 17 mil copias de genes de bacterias.

El estudio también reveló que el escritorio típico de oficina, que usualmente usamos para dejar el teléfono por unas 40 horas a la semana, tiene cientos de veces más bacterias por centímetro cuadrado que un asiento de inodoro.

Ni hablemos del mouse o el teclado.

Aún se desconoce cuánto tiempo el coronavirus puede sobrevivir en este tipo de superficies, pero evidencia preliminar señala que van desde unas pocas horas hasta nueve días a una temperatura ambiente cómoda.

El vidrio en particular, como el usado en la fabricación de los teléfonos inteligentes, puede albergar coronavirus vivos hasta 96 horas, o cuatro días a temperatura ambiente.

Investigaciones sugieren que el también llamado COVID-19 puede propagarse a través de las heces de las personas.

Si alguien no se limpia de manera eficiente, los rastros se aferran a sus manos, que luego tocan el pomo de la puerta, y listo: el virus ya encontró un nuevo hogar.

Estas estimaciones provienen de datos recopilados durante el brote de SARS de 2003 e informados a la Organización Mundial de la Salud.

Ambos virus son primos genéticos: infectan nuestras vías respiratorias, tienen una sola cadena de material genético y proteínas que sobresalen de sus caparazones.

El virus detrás del brote de SARS se denomina técnicamente SARS-CoV; el nuevo virus es SARS-CoV-2.

“La principal vía del coronavirus en el estado actual de lo que conocemos es a través de gotitas al hablar, y al estar cercano a una persona a un metro de distancia”, señala Luis Miguel Noriega, infectólogo de la Clínica Alemana.

“La segunda via de transmisión es por contaminación de las manos por secreciones o restos biológicos que queden en superficies donde el virus sea capaz de vivir. Por ahora no sabemos cuánto tiempo puede ser, y depende de muchas variables. Por ello el lavado de manos es crucial, sobre todo cuando habitualmente estamos tocando distintas cosas. El agua con jabón es adecuada, o alcohol gel cuando sea posible”, agrega.

En relación a las superficies donde este tipo de virus pueda “vivir”, Noriega indica que “es una vía menos probable, pero posible. En el caso del teléfono, quizá en condiciones especiales albergue una baja concentración del virus. Se requieren estudios más profundos para averiguar si es factible la transmisión por esta vía”, asevera.

¿Cómo limpiar tu dispositivo móvil?

Por mucho que los smartphones de última generación puedan sumergirse en agua, quizá existan otras formas menos riesgosas para limpiar la pantalla y los sensibles componentes internos electrónicos.

Lo primero es evitar productos como toallas desinfectantes o alcohol, ya que eliminaría el revestimiento de la pantalla que lo protege de los aceites de los dedos, de las huellas digitales y otros.

Lo mejor es usar un paño de microfibra humedecido con agua tibia y jabón.

No olvidemos apagar el teléfono y desconectarlo de la corriente.

Para una limpieza más profunda, podemos usar una combinación de 60% de agua y 40% de alcohol isopropílico (cuesta 3 mil pesos en promedio), sumergiendo el paño en la solución antes de pasarlo suavemente por el móvil.

Incluso podemos usar alcohol y agua destilada dentro de una botella de spray, rociar el exterior del dispositivo y completar la limpieza con un bastoncillo de algodón.

En lo posible usar guantes o lavarnos las manos antes del proceso.

Otra opción es hacer caso de las recomendaciones de cada fabricante.

Samsung por ejemplo, en su sitio web ejemplifica qué hacer con los teléfonos de baterías desmontable.

Huawei asegura que no debemos limpiar la pantalla con la ropa o papel.

Motorola tiene un paso a paso muy útil e incluso los Pixel de Google entregan sus propios consejos.

El caso de Apple es llamativo, porque no sólo entrega completas recomendaciones para limpiar sus iPhone, sino que lo hace con cada uno de ellos de forma detallada, desde el modelo original hasta el iPhone 11, añadiendo un apartado para los otros dispositivos iOS y las carcasas, algo que la mayoría utiliza.. /Qué Pasa

Fuente: msn.com