Daniel Ortega, presidente desde el 2007, busca quedarse.

 Managua.- La cascada de arrestos contra varios líderes políticos opositores de Nicaragua ha provocado que cientos de disidentes y profesionales opten por abandonar o permanecer fuera del país, a menos de cuatro meses de las elecciones generales, en las que el presidente Daniel Ortega, en el poder desde 2007, buscará una nueva reelección.

Dirigentes de la oposición, escritores, periodistas, médicos, abogados, excontras, excomandantes, jóvenes, obreros y campesinos se han exiliado o retrasado su regreso a Nicaragua por razones de seguridad, en medio de un ambiente político hostil que podría llevarlos al encierro, según han confirmado por distintas vías.

El escritor, novelista y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez, que fue citado el mes pasado por un caso que abrió el Ministerio Público contra una ONG por presunto lavado de dinero, al que compareció y luego viajó a Estados Unidos por razones de salud, ha dicho que “medita” si regresa o no al país.

En el marco del proceso electoral, las autoridades nicaragüenses han arrestado a los aspirantes presidenciales opositores Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena, entre otros líderes contrarios a Ortega, que están siendo investigados por supuesta traición a la patria.

“Hay mucha gente que se va (de Nicaragua) para resguardar su integridad física, sobre todo los (líderes) territoriales que están mucho más expuestos a la represión”, dijo a Efe la portavoz de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, Olama Hurtado.

En la víspera, la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia anunció que al menos 26 de sus líderes se han ido de Nicaragua, la mayoría con destino a Estados Unidos.

ASPIRANTE PRESIDENCIAL EXILIADO

A los exiliados se unió el presidente de la Fuerza Democrática Nicaragüense y exlíder de la Contra, Luis Fley, quien era uno de los 11 aspirantes a la Presidencia de la oposición, de los cuales seis guardan prisión carcelaria o domiciliaria, dos han denunciado “asedio policial” y otros dos, precandidatos del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), que tienen bajo perfil.

Desde el exilio, Fley dijo que por razones de seguridad decidió retirar sus aspiraciones presidenciales de unos comicios de los que dijo desconfiar y en los que presume que CxL colaborará con los sandinistas para darles legitimidad.

El reciente oleaje de exiliados o de nicaragüenses que retrasaron sus viajes de regreso incluye al antiguo comandante de la revolución sandinista y ahora disidente Luis Carrión y al exministro de Educación Humberto Belli, hermano de la escritora Gioconda Belli.

También al periodista Carlos Fernando Chamorro, galardonado en los 38 Premios de Periodismo Ortega y Gasset, que anunció su exilio tras el allanamiento y registro a su domicilio por parte de la Policía Nacional.

Al menos otros seis periodistas, decenas de jóvenes o dirigentes de organizaciones opositoras, y otras decenas de abogados, maestros, médicos y campesinos también han abandonado el país en los últimos meses, según sus gremios.

DECENAS ABANDONAN NICARAGUA A DIARIO

Según el movimiento de exiliados Nicaragüenses en el Mundo (NEEM), decenas de personas salen cada día de Nicaragua con el argumento de que huyen de la persecución policial y de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), una estructura civil del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) organizada en cada barrio y que, de acuerdo a los opositores, vigilan y denuncian a los detractores de Ortega.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) más de 108.000 nicaragüenses “se han visto obligados a abandonar su país” desde abril de 2018, cuando estalló una revuelta popular contra el Gobierno de Ortega.

Para la Unidad Nacional, el éxodo solamente se detendrá con un proceso electoral en “libertad absoluta”, con elecciones “libres, observadas, transparentes”, con “garantías civiles y políticas”, el “cese a la represión, persecución y militarización en el país”, y reformas electorales que garanticen unos comicios con estándares internacionales.

Las detenciones y éxodo de líderes opositores se producen de cara a los comicios generales del próximo 7 de noviembre en los que Ortega, un exguerrillero sandinista que retornó al poder en 2007 tras presidir el país entre 1979 y 1990 y que desde 2017 gobierna junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, buscará la reelección por cinco años más.

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